La historia... otra vez rehén de la política
Diario La Nación del día de la fecha
http://www.lanacion.com.ar/1604486-le-petit-el-primer-kirchnerista
Nos enseñaron en el profesorado acerca de los riesgos del uso de la historia para justificar hechos del presente. Parece que con Fernando Iglesias no fuimos asistimos a las mismas clases.
No es serio, no corresponde a un verdadero investigador. Sí lo puede hacer un político, más bien un politiquero. Las comparaciones de personajes antes que de procesos históricos son propios del chismerío de barrio, antes que de analistas. Estamos acostumbrados a este tipo de exabruptos, hechos para el consumo inmediato, carentes de rigor histórico.
Es lícito volver al pasado. Además es obligatorio. La cuestión es como y para que volver al pasado. Con ingenio y picardía se pueden "encontrar" similitudes asombrosas, pero también so pena de llegar a afirmaciones desmesuradas, insostenibles, incoherentes. Basta rascar un poco sobre la cascara de esos razonamientos para sacar a la luz su falta de sustentabilidad.
Esos malabarismos irresponsables son construcciones antojadizas, malintencionadas, peligrosas para el que esta desprevenido o que carece de alguna lectura adicional. No obstante eso, con un poco de criterio, sin necesidad de saber mucha historia se puede percibir la intención aviesa.
Estas prácticas no son nuevas. En el siglo pasado hablaban los presuntos lectores La Nación de aquellos años de la linea Mayo-Caseros, en tiempos de la Revolución Libertadora. Lonardi el era el Uriquiza del siglo XX que venía a terminar con la tiranía de Perón, el Rosas contemporáneo. Los libros de Historia y de Instrucción Cívica comenzaron a hablar de la "segunda tiranía" refiriéndose a las presidencias de Perón, y al propio Perón como el tirano prófugo. El decreto 4161 de Aramburu se encargaba de "libertar" a la opinión pública de la perversión del peronismo, con el sencillo expediente de prohibir su mención.
Interesa sobremanera este nuevo logro del kirchenerismo: Marx citado en las páginas de La Nación como una fuente de pensamiento.
En el pendulo de la historia, la burguesía foreanizada, cada vez que logro imponerse por la fuerza, recurrió al intento de aniquilamiento de los sectores nacionales y populares. Fue así después de Pavón. Otro tanto hicieron después de la Libertadora. Ultimo intento con el Proceso. Estamos hablando de aniquilamiento liso y llano. Cuando el pendulo de la historia se movió del lado de los sectores populares, nunca se recurrió al expediente de la aniquilación.
http://www.lanacion.com.ar/1604486-le-petit-el-primer-kirchnerista
Nos enseñaron en el profesorado acerca de los riesgos del uso de la historia para justificar hechos del presente. Parece que con Fernando Iglesias no fuimos asistimos a las mismas clases.
No es serio, no corresponde a un verdadero investigador. Sí lo puede hacer un político, más bien un politiquero. Las comparaciones de personajes antes que de procesos históricos son propios del chismerío de barrio, antes que de analistas. Estamos acostumbrados a este tipo de exabruptos, hechos para el consumo inmediato, carentes de rigor histórico.
Es lícito volver al pasado. Además es obligatorio. La cuestión es como y para que volver al pasado. Con ingenio y picardía se pueden "encontrar" similitudes asombrosas, pero también so pena de llegar a afirmaciones desmesuradas, insostenibles, incoherentes. Basta rascar un poco sobre la cascara de esos razonamientos para sacar a la luz su falta de sustentabilidad.
Esos malabarismos irresponsables son construcciones antojadizas, malintencionadas, peligrosas para el que esta desprevenido o que carece de alguna lectura adicional. No obstante eso, con un poco de criterio, sin necesidad de saber mucha historia se puede percibir la intención aviesa.
Estas prácticas no son nuevas. En el siglo pasado hablaban los presuntos lectores La Nación de aquellos años de la linea Mayo-Caseros, en tiempos de la Revolución Libertadora. Lonardi el era el Uriquiza del siglo XX que venía a terminar con la tiranía de Perón, el Rosas contemporáneo. Los libros de Historia y de Instrucción Cívica comenzaron a hablar de la "segunda tiranía" refiriéndose a las presidencias de Perón, y al propio Perón como el tirano prófugo. El decreto 4161 de Aramburu se encargaba de "libertar" a la opinión pública de la perversión del peronismo, con el sencillo expediente de prohibir su mención.
Interesa sobremanera este nuevo logro del kirchenerismo: Marx citado en las páginas de La Nación como una fuente de pensamiento.
En el pendulo de la historia, la burguesía foreanizada, cada vez que logro imponerse por la fuerza, recurrió al intento de aniquilamiento de los sectores nacionales y populares. Fue así después de Pavón. Otro tanto hicieron después de la Libertadora. Ultimo intento con el Proceso. Estamos hablando de aniquilamiento liso y llano. Cuando el pendulo de la historia se movió del lado de los sectores populares, nunca se recurrió al expediente de la aniquilación.
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